Ptosis palpebral

La Ptosis palpebral también es conocida como Ptosis del párpado o blefaroptosis. Se trata de un descenso continuo del párpado superior. Generalmente empieza por una alteración en el funcionamiento del músculo elevador, bien sea por causas degenerativas o congénitas.

En los casos de ptosis congénita hay una debilidad del músculo elevador de origen desconocido y en los casos de ptosis adquirida hay un desprendimiento del músculo elevador.

Cualquier persona es candidata a padecer de Ptosis palpebral, sin importar la edad. Incluso puede aparecer desde el nacimiento o a una avanzada edad.

Muchas personas tienden a confundir la dermatochalasis con la Ptosis palpebral. La dermatochalasis es la redundancia o exceso de piel del párpado superior, mientras que la ptosis palpebral es una patología propia del músculo elevador, situado en el párpado superior y que es el encargado de abrir completamente el ojo.

Características de una Ptosis palpebral

La Ptosis palpebral, se trata de un descenso continuo del párpado superior. La distancia entre el párpado superior y el párpado inferior es de 10 milímetros aproximadamente. Cuando esa distancia se acorta, estamos en presencia de una blefaroptosis y se empiezan a ver deficiencias en el campo visual.

Cuando el párpado superior cae, cubre parcial o totalmente el ojo, reduciendo así el campo visual. Las personas que padecen de ptosis palpebral se ven obligadas a inclinar la cabeza hacia atrás o levantarse el párpado con los dedos para poder ver mejor.

Se puede presentar en un solo ojo (ptosis unilateral) o en ambos (ptosis bilateral).

Causas de la Ptosis palpebral

Son muchas las causas que pueden provocar una caída del párpado, hablaremos de las más comunes:

Ptosis traumática. Un trauma en el párpado superior puede causar Ptosis. El párpado queda estático y con una elevación insuficiente.

Ptosis por enfermedades metabólicas. Una alta actividad metabólica da lugar a un elevado número de mitocondrias en los párpados y los músculos extraoculares, esta enfermedad mitocondrial suele causar ptosis. Este padecimiento es de herencia clásica.

Ptosis mecánicas. La ptosis mecánica puede ser el resultado de una cicatrización, ésta impide que el párpado superior se abra completamente. En esta situación el estado del músculo elevador  es normal.

También puede deberse a un quiste o tumor, como el tumor orbitario o el tumor palpebral.

Ptosis aponeurótica. Se ocasiona cuando los tejidos palpebrales se agotan o envejecen, aflojando el músculo elevador, permitiendo la caída el párpado.

Ptosis neurogénica. Cuando el músculo carece de estímulo nervioso, se produce la ptosis neurogénica. Esta anomalía es común verla en los niños.

En otras palabras, es una parálisis de “par craneal” causada por una mononeuropatía isquémica, la que produce la caída anormal del parpado superior.

Ptosis miogénica. Es una disfunción del músculo elevador, generando como consecuencia que el párpado se encuentre en una posición anormal, cubriendo parcialmente el ojo.

Tratamiento de Ptosis palpebral

El tratamiento de la Ptosis palpebral generalmente es quirúrgico. Luego que el médico cirujano haga una evaluación completa, determinará el tipo de cirugía aplicada y ésta dependerá de la causa y la intensidad de la Ptosis.

La cirugía es ambulatoria. Luego de la intervención el paciente es dado de alta para comenzar el proceso de recuperación. La anestesia empleada es de tipo local si es el caso de un adulto, en el caso de niños muy pequeños se empleará anestesia general debido a su condición.

Usualmente el objetivo de la cirugía es acortar el músculo elevador para aumentar su fuerza. En el caso en que se haya despendido el músculo, localizar el tendón y anclarlo nuevamente en el sitio original. Esta intervención se hace con incisiones poco visibles, tratando de ser lo menos invasivo posible.

No existen ningún tipo de masajes, ejercicios, gotas o pomadas que puedan ser utilizadas para mejorar de la ptosis del párpado.

Recuperación del campo visual

Una vez terminada la recuperación total de paciente éste gozará de una apertura palpebral normal, mejor posición de la cabeza (no se esforzará por ampliar su visión), dejará de arrugar su frente y tendrá una mejor actitud frente a las personas que lo rodean.

Recomendaciones

Por ser una anatomía muy precisa, el paciente debe acudir a un especialista adecuado, no cualquier cirujano plástico u oftalmólogo puede realizar este tipo de intervenciones.

Un médico cirujano especializado en cirugía plástica ocular, orbita y vías lagrimales es el profesional más capacitado para lograr los objetivos con éxito.